Menú de cuenta de usuario

  • Iniciar sesión
Espacio Virtual de Orlando Carcamo
Conocimiento, vida saludable y expresión personal

Navegación principal

  • Inicio
    • Cursos virtuales (opens in new tab)
    • Presentaciones
    • Diccionarios
    • Bases de datos
    • Enciclopedias
    • Traductores
      • Preguntas migración a Venezuela
      • Registro de ciudadanos
      • Qué ha pasado con el censo o registro
      • Historias de migrantes
    • ¿Quién soy?
    • Servicios
    • Prensa
  • Donaciones

El azúcar te envejece por dentro y por fuera

Ruta de navegación

  • Inicio
  • El azúcar te envejece por dentro y por fuera
Por ocarcamob | Agosto 25, 2026
Logo Serie Vida Fitness

Vida Fitness — Los 8 rostros del azúcar

Miniserie educativa sobre el impacto del azúcar en tu salud

El azúcar te envejece por dentro y por fuera

La sutil “caramelización” de tus tejidos y cómo el exceso de azúcar puede acelerar algunas señales del envejecimiento

US flag English version 
Escrito por: Prof. Orlando Cárcamo Berrío

Representación editorial del envejecimiento de la piel asociado con el exceso de azúcar

La glicación puede modificar progresivamente las fibras de colágeno, haciéndolas más rígidas y menos flexibles. A la izquierda, una representación del colágeno joven; a la derecha, fibras afectadas por la acumulación de productos finales de glicación avanzada (AGEs).

Clic para escuchar la lectura de mi Artículo



Tu navegador no soporta el elemento de audio.

Escucha mi Podcast sobre este Artículo

¿Alguna vez te has mirado al espejo por la mañana, has descubierto una nueva línea de expresión y has pensado qué crema podrías comprar para hacerla desaparecer? Gastamos mucho dinero intentando cuidar nuestra piel desde afuera, especialmente las mujeres: cremas, tratamientos, protectores y suplementos que prometen conservar la juventud. Pocas veces pensamos, sin embargo, que una parte de la historia del envejecimiento también se escribe desde adentro. Lo que comemos, cuánto nos movemos, cómo dormimos y nuestra exposición al sol participan en ese proceso.

En el presente artículo, con fundamento en resultados de investigación publicados en revistas indexadas, te explico por qué la ciencia asocia el exceso de azúcar con algunas señales del envejecimiento que ocurren desde adentro.

Entre los factores relacionados con la alimentación existe uno particularmente interesante, poco conocido fuera del laboratorio: la manera en que los azúcares interactúan con algunas proteínas de nuestro organismo (Misra et al., 2016).

El rostro visible: cuando el azúcar se encuentra con el colágeno

Para comprenderlo no necesitamos convertir esta lectura en una clase de bioquímica. Imagina algunas de las proteínas de tu cuerpo como estructuras flexibles que necesitan conservar cierta forma para trabajar bien. Cuando ciertos azúcares reaccionan de manera espontánea con proteínas, lípidos o ácidos nucleicos, pueden producir modificaciones que alteran poco a poco sus propiedades. A ese proceso lo llamamos glicación (Białoszycka et al., 2025; Dolata et al., 2024).

Con el tiempo pueden formarse los llamados productos finales de glicación avanzada, conocidos por sus siglas en inglés como AGEs. Y aquí aparece nuestra piel. Dos de sus proteínas estructurales más importantes son el colágeno y la elastina: gracias a ellas la piel conserva buena parte de su resistencia, firmeza y elasticidad. El problema es que son proteínas de larga duración; permanecen mucho tiempo en nuestros tejidos y, por eso mismo, pueden ir acumulando las modificaciones de la glicación con el paso de los años (Danby, 2010; Dolata et al., 2024).

Cuando los AGEs se acumulan en las fibras de colágeno, estas pueden formar enlaces que aumentan su rigidez y reducen su flexibilidad; además, el colágeno modificado se vuelve más difícil de renovar. Algo semejante ocurre con la elastina, la proteína que le devuelve a la piel su capacidad de recuperar la forma (Danby, 2010). Dicho de manera sencilla: una parte del envejecimiento de nuestra piel también ocurre porque sus estructuras internas van perdiendo lentamente la flexibilidad que tenían cuando éramos jóvenes.

Esto no significa que comer un postre produzca una arruga al día siguiente. El envejecimiento de la piel es muchísimo más complejo: la edad, la genética, el tabaquismo, la alimentación y, muy especialmente, la exposición acumulada a la radiación solar participan en él. La glicación es apenas una pieza más de ese enorme rompecabezas (Białoszycka et al., 2025).

El envejecimiento que el espejo no puede mostrarte

Hasta aquí hemos hablado de algo visible: nuestra piel. Pero existe otro envejecimiento que no podemos observar frente al espejo. Cada una de nuestras células también cambia con los años, y entre las estructuras relacionadas con ese proceso están los telómeros, regiones protectoras situadas en los extremos de nuestros cromosomas.

Puedes imaginarlos como las pequeñas puntas plásticas que protegen los cordones de tus zapatos. Cuando esas puntas se deterioran, el cordón empieza a deshilacharse. La comparación no es perfecta, pero ayuda a entender por qué los telómeros importan para la estabilidad de nuestros cromosomas.

Diversos factores del estilo de vida se han estudiado por su posible relación con el envejecimiento celular: la alimentación, la inflamación crónica y el estrés oxidativo, entre otros. La literatura utilizada para este artículo asocia patrones alimentarios con un elevado consumo de productos ultraprocesados y azúcares añadidos con indicadores de envejecimiento biológico, inflamación y daño oxidativo (Suárez et al., 2026). También se han descrito asociaciones entre el consumo frecuente de bebidas azucaradas y una menor longitud de los telómeros.

Aquí debemos ser cuidadosos con la interpretación. Esto no significa que cada vaso de gaseosa acorte directamente nuestros telómeros: una asociación observada en una población no demuestra que una bebida concreta produzca por sí sola ese efecto en una persona determinada. Pero sí añade una razón más para hacernos una pregunta mucho más sencilla: ¿qué ocurre cuando el exceso de azúcar deja de ser una excepción y se convierte en parte de nuestra alimentación cotidiana?

No todo el azúcar que participa en la glicación viene del azucarero

Hay otro aspecto particularmente interesante. Los AGEs no solo se forman dentro del organismo: también pueden estar presentes en los alimentos, y la manera de cocinarlos influye en cuántos se forman. Danby (2010) señala que los métodos de calor seco y temperaturas elevadas —freír, asar, hornear, tostar— favorecen bastante más su producción que hervir, cocinar al vapor o preparar los alimentos con agua (Dolata et al., 2024).

Probablemente has visto este fenómeno muchas veces sin conocer su nombre: es esa superficie dorada que aparece cuando sometemos ciertos alimentos a temperaturas altas. En la cocina puede resultar deliciosa; en la química, detrás de ese color ocurren reacciones entre azúcares y otras moléculas. Nada de esto significa que debamos vivir aterrorizados frente a una parrilla. Significa algo mucho más razonable: variar nuestras formas de cocinar también puede formar parte de una alimentación saludable.

Cuatro decisiones sencillas para no envejecer aceleradamente

La ciencia del envejecimiento puede parecer extraordinariamente compleja, pero nuestras decisiones cotidianas no necesitan serlo.

  1. Reduce el azúcar añadido que consumes habitualmente. No hace falta declarar al azúcar enemigo absoluto de tu vida. Empieza por observar dónde aparece todos los días: gaseosas, bebidas saborizadas, cafés excesivamente endulzados, postres frecuentes y numerosos productos ultraprocesados. Reducir esa exposición repetida importa mucho más que sentir culpa por un dulce ocasional.
  2. Alterna tus métodos de cocción. No todo tiene que ser frito, tostado o asado. Hervir, cocinar al vapor, estofar y usar otras preparaciones con humedad aporta variedad a la cocina y puede reducir la formación de AGEs en comparación con algunos métodos de calor seco intenso (Danby, 2010; Dolata et al., 2024).
  3. Devuélvele al agua su lugar como bebida cotidiana. En el artículo anterior vimos con qué facilidad las bebidas azucaradas suman energía a nuestra alimentación (Pérez, 2024). Aquí aparece una segunda razón para reducirlas. El agua puede volver a ocupar el lugar sencillo que nunca debió perder: la bebida habitual para calmar la sed.
  4. Mira tu alimentación completa, no una cucharadita aislada. Ningún alimento por sí solo determina cómo vas a llegar a una edad mayor. Lo que de verdad importa es el patrón que construyes durante años. Una alimentación basada sobre todo en alimentos poco procesados, acompañada de actividad física, buen descanso y protección frente al exceso de sol -lee bien, dije "exceso"; se recomienda tomar el sol diariamente de forma moderada-, tiene mucho más sentido que buscar un ingrediente milagroso contra el envejecimiento.

Reels relacionados con los temas de este artículo

Conclusión: no podemos detener el tiempo, pero sí decidir cómo acompañarlo

Envejecer no es una enfermedad. Cada arruga cuenta también una historia: los años vividos, las sonrisas, las preocupaciones, el sol recibido y el camino recorrido. Pretender detener por completo ese proceso sería luchar contra nuestra propia naturaleza. Pero existe una diferencia entre envejecer y favorecer innecesariamente algunos procesos que deterioran nuestro organismo.

Durante años podemos acumular pequeños excesos sin prestarles atención. Una bebida azucarada aquí, varias cucharadas de azúcar allá, alimentos ultraprocesados convertidos en costumbre. Ninguna de esas decisiones aisladas define nuestra salud. Lo que importa es su repetición y su acumulación en el tiempo.

Y allí encuentro también la parte esperanzadora: si nuestros hábitos pueden acumular consecuencias, también pueden acumular beneficios. Un vaso de agua en lugar de una gaseosa. Una comida sencilla preparada en casa. Una caminata. Una sesión de ejercicio — no tiene que ser en el gimnasio, puede ser en tu casa. Una buena noche de sueño. Una decisión consciente repetida mañana, y otra vez la próxima semana.

No existe una crema capaz de detener el reloj biológico. Pero todos los días tenemos la oportunidad de decidir qué clase de combustible le ofrecemos al cuerpo que deberá acompañarnos el resto de nuestra vida. Quizá la verdadera juventud no consista en borrar cada arruga, sino en llegar a los años con un organismo que todavía tenga fuerza para disfrutarlos.


 

La salud se construye en comunidad

Si este artículo te aportó claridad, reflexión o un pequeño empujón para moverte, me alegrará saberlo.

Te invito a registrarte en este sitio, Click AQUI, a dejar tu comentario y a compartir tu experiencia. No para estar de acuerdo en todo, sino para pensar juntos, aprender y sostener hábitos más conscientes en el tiempo.

Este espacio no es solo para leer: es para conversar, cuestionar y crecer paso a paso.

Gracias por caminar conmigo en este proceso.

Este proyecto no vende publicidad: se sostiene con conciencia. Si quieres ayudar a que siga creciendo, puedes apoyarlo con lo que desees vía Mercado Pago (Colombia y Latinoamérica) o PayPal (internacional). Cada aporte hace posible el siguiente artículo.

 

Referencias

  • Białoszycka, Z., Białoszycka, M., Pachevska, A., Istoshyn, V., & Biloshytska, A. (2025). Skin aging - the role of nutrition and sugar. Journal of Education, Health and Sport, 80, 58368. https://doi.org/10.12775/JEHS.2025.80.58368 
  • Danby, F. W. (2010). Nutrition and aging skin: sugar and glycation. Clinics in Dermatology, 28(4), 409–411. https://doi.org/10.1016/j.clindermatol.2010.03.018 
  • Dolata, N., Balcer, B., Liszka, P., Pakuła, M., Weimann, M., Kruczkowska, A., Stosiek, A., Cebula, A., Bulzacki, E., & Urbański, W. (2024). The Impact of Excessive Sugar Consumption on Skin Health: Analysis of Biological Mechanisms and Dermatological Effects. Journal of Education, Health and Sport, 76, 56626. https://dx.doi.org/10.12775/JEHS.2024.76.56626 
  • Misra, V., Shrivastava, A. K., Shukla, S. P., & Ansari, M. I. (2016). Effect of sugar intake towards human health. Saudi Journal of Medicine, 1(2), 29–36.https://www.researchgate.net/publication/309490279_Effect_of_sugar_intake_towards_human_health
  • Pérez de Pablos, S. (2024, 23 de agosto). Ésta es la cucharadita que toman a diario muchos españoles que envejece 2,4 meses si no se evita. El HuffPost. https://www.huffingtonpost.es/life/salud/esta-cucharadita-toman-diario-espanoles-envejece-24-meses-evitabr.html
  • Suárez, R., Celi, M., Ontaneda, K., Jima-Gavilanes, D., & Matos, A. (2026). Ultra-processed foods and accelerated aging in adults: an emerging public health challenge for nutrition and functional health. Frontiers in Nutrition, 13, 1807557. https://doi.org/10.3389/fnut.2026.1807557 

 

Licencia: Este artículo está disponible bajo una Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0) . Puedes compartirlo y adaptarlo para cualquier propósito, incluso comercialmente, siempre que otorgues el crédito apropiado al autor Orlando Cárcamo Berrío.

 

Artículos y Podcast Relacionados

El azúcar se acumula en tu cintura

Artículo anterior de Los 8 rostros del azúcar: cómo los pequeños excesos energéticos repetidos pueden terminar reflejándose en nuestra cintura.

El azúcar te enferma en silencio

Siguiente artículo de Los 8 rostros del azúcar: una mirada al daño metabólico que puede avanzar durante años sin señales evidentes.

 

Cómo citar este artículo

APA 7

 

Vancouver

 

Verifica la fecha de consulta y la URL antes de pegar la cita en tu trabajo.

Serie Vida Fitness — Donde la salud se construye con conciencia.

Instagram
📄 Ver o descargar PDF
Azúcar
Envejecimiento
Glicación
AGEs
Colágeno
Telómeros
Salud de la piel
Bebidas azucaradas
Ultraprocesados
Prevención
  • Inicie sesión o registrese para enviar comentarios
Vida saludable
Azúcar y salud

Copyright © 2026 Orlando Cárcamo Berrío - Todos los derechos reservados.